miércoles, 28 de diciembre de 2011

VISIONES. VÍDEO REALIZADO POR ISABEL SÁNCHEZ VIZCAÍNO

OTRO ENCUENTRO

El tiempo de la espera

es un punto ciego impreciso

donde se suceden

todo tipo de escenas.

Apareces llenando el espacio

con tus gestos conocidos,

me parece mentira tenerte

tan cerca.

Esta vez aguardaba ‘mi amigo…’

tardé años en encontrarlo

y apareció como por encanto.



M. Godúver


viernes, 16 de diciembre de 2011

NAVIDADES III


Ella, mientras zurce unos calcetines,

se acuerda de otro tiempo.

La familia se reunía

en torno a una mesa camilla,

lo pequeño que era aquello

y lo bien que se entendían.

La madre cosía por las noches

y tejía los jerséis de lana

de dos colores.

Se trenzaba una hebra con dos

hebras diferentes, una lozana

y la otra marchita de un jersey usado,

la nueva estiraba a la vieja

para que se pudiera hilar.

Los más pequeños ayudaban

a conseguir estas madejas.

En torno a la mesa familiar

se reunían para todo tipo

de quehaceres:

una hermana planchaba,

la otra bordaba;

ella, cuando no cosía estudiaba.

Cursaba el bachiller

y las traducciones de latín y griego,

algunas veces, las preparaba junto a ellos.

Un ovillo, igual que aquellos,

de dos colores,

no lo ha vuelto a ver,

pero ha conseguido

bajarse una foto parecida de Internet,

lo ha ilustrado con uno muy colorido,

pero no es lo mismo.

M. Godúver


miércoles, 14 de diciembre de 2011

NAVIDADES I



En estas fiestas familiares
quienes viven sin compañía
sienten otro tipo de alegría,
no la manifiestan a raudales.
Evita los buenos días
porque nadie le respondería.
A la hora de comer
con un cubierto
está todo puesto
y los platos no llegan a tres.
Sale a confundirse entre el gentío,
el calor humano de la masa
lo recibe de pasada.
Después vuelve a su casa,
antes compra unas castañas
en la esquina de san Ginés
para quitarse un poco el frío.
Saca la llave del bolsillo,
camina por el pasillo.
Se mueve como la espuma
suave y blanda,
se le cae la bufanda
justo al lado de una estufa.
No levanta la cabeza,
nadie lo espera.
Llega la hora del interruptor:
el de la luz, el del televisor,
luego duerme con el transistor.
M. Godúver

sábado, 3 de diciembre de 2011

MOLINO EN MOVIMIENTO

Mis fotos



Las aspas acarician el viento,
el cielo azul se aproxima
a la vista y las nubes,
iluminadas por el sol,
parecen pompas de algodón.
Una llanura a lo lejos
me trae recuerdos
de aquellos años vividos
en los campos manchegos.
¡Tierra arcillosa y fría,
te llevo en el alma mía!


M. Godúver



domingo, 20 de noviembre de 2011

LA LLUVIA EN EL RECUERDO

Vicent van Gogh






Está lloviendo el cielo,
las lágrimas de las nubes
han cubierto las aceras,
montones de hojas secas
tropiezan con los zapatos
y más de uno se ha resbalado.
Una anciana dibuja una danza
peligrosa y contenida para no caer
al suelo, por esta vez sale ilesa.
Después sigue caminando
con más cuidado e introduce
una mano en el bolsillo mientras
la otra la deja morir de frío
porque teme perder el equilibrio,
y sin poder evitar la caída,
dejar atrapadas las dos manos.

Esta escena me recuerda
a mi hermano y a nuestro abuelo,
caminaban un día de lluvia
y acabaron riendo:
“que te vas a caer” -le decía.
Y no recuerdo quién a quién.












M. Godúver








lunes, 14 de noviembre de 2011

¡QUIÉN TE VOLVIERA A SENTIR!





Cruzar precipicios,
escalar montañas,
llegar hasta las estrellas
para poder tocarlas.
Sentir que puedo
con todo, que una fuerza
especial me ayuda.
Esa magia que me transforma,
que me hace sonreír o ausentarme
a cualquier hora.
El sentido del ridículo lo pierdo,
la realidad desaparece
y me encuentro en la infancia
aunque la vejez sea incipiente.
Cuando no estás a mi vera parece
que en cualquier parte te viera.
El sol es más sol que nunca
y se presenta más bella la luna.
La música me envuelve,
las flores me recuerdan tus colores,
mi alrededor lo veo
con ojos diferentes…
¡hasta el gris en arco iris se torna!



M. Godúver

domingo, 6 de noviembre de 2011

PANTALLA EN BLANCO






Lo que cuesta escribir
línea tras línea si el alma
se siente desganada
y no se sabe qué decir.

Una vez que junto al cursor
van apareciendo levemente
las letras me llega el humor,
la energía más que suficiente
para poder pulsar
una y otra vez sin parar
al son del clic-clic
o del suave clac-clac.







M. Godúver



martes, 25 de octubre de 2011

UN DUETO



Matisse




Le pareció escuchar
el sonido de una guitarra
y cantó de emoción el arpa.
Cada noche interpretaba las canciones
más bellas que conocía,
algunas veces la acompañaban.
Un día se sintió sola, olvidada,
pasó unos años de melancolía,
de buscar por todas partes
y no encontrar nada.
Vivió noches frías y desoladas,
mas los cálidos acordes
de gratos recuerdos
le proporcionaron el acompañamiento
suficiente para crear
un solo tan allegro
que suena a dueto.


M. Godúver




domingo, 9 de octubre de 2011

MENSAJE

Remedios Varo




Tras una mañana sin respiro
llego a casa y me animo,
pues veo que, muy temprano,
me envían un mensaje cercano.
¡Qué dicha, qué contento
al llegar y abrir el correo!
Si todo se llega a dar
es posible que en unos días
me encuentre otra misiva.
Sin darme cuenta suspiro
y luego me pongo a cantar:
la alegría me hace reír y llorar.
Nos vemos entre preocupaciones
y risas, entre miradas furtivas.



M. Godúver

domingo, 2 de octubre de 2011

TRANSITAR CAMINOS

Camille Pissarro




Acaba de ver un autobús
y mira desde el otro lado
de la rutina cómo transcurre la vida.
Lo peor del trabajo
es que la mantiene presa
durante unas horas,
quiera o no quiera.
Los coches se marchan
a pasar el día fuera
y ella los contempla sentada,
como si nada.
Una moto sale a toda prisa
como si le faltara día,
y ella observa callada,
como si nada.
Vuelve la de la bicicleta,
tan coqueta,
con el medio casco en la cabeza,
y ella ojea asombrada,
como si nada.
Le toca el turno a los de a pie…
se acaba la jornada
y sale entusiasmada.



M. Godúver

sábado, 24 de septiembre de 2011

LUNA MENGUANTE A COMIENZOS DEL OTOÑO






Estoy haciendo prácticas
con una cámara fotográfica
y he sorprendido a la luna
en cuarto menguante.
Las nubes no me dejaban
verla todo el tiempo
y he tenido que esperar
hasta que saliera de una
de ellas, es fascinante.
La he captado en un instante
por su órbita espacial,
la observo desde la azotea,
me he subido arriba
para sentirla más cerca.



M. Godúver

sábado, 17 de septiembre de 2011

LA PLAYA DE MI INFANCIA

Sorolla



Recuerdo una infancia feliz,
no sé si fue porque ignoraba
todavía lo injusto de este mundo
o porque está tan lejos
que ya he olvidado los sufrimientos.
Quizás hubo un poco de todo.
Siempre soñé que había
en el pozo del patio una casita,
con unas rejas verdes rodeada
de agua por todas partes.
Era mi isla, no conocía
el mar y me sumergía
en el charco más cercano a mi entorno.
Jugaba con otra niña.
Carmen Laforet escribió
La isla y los demonios;
en mi pequeña isla de sueños,
de fantasías y cuentos
no existían los demonios,
me acompañaba una amiga.



M. Godúver












miércoles, 14 de septiembre de 2011

LUNA TRAS UN ÁRBOL





La luna brilla tras la copa
de uno de los árboles.
Sentada junto a una amiga
recuerda el ir y venir de viajes,
la fatiga de los equipajes:
el hacer y deshacer maletas.
Estar aquí y allí porque
en ningún sitio se centra.
Se baja de un tren que marcha
a toda velocidad,
sin rumbo fijo, sin lugar preciso.
De pronto siente el momento
presente y se detiene
a respirar hondo, a disfrutar
de cada rincón del paisaje,
del olor a hierba fresca,
de la tenue brisa del aire.
Un manto de serenidad
la cubre, la envuelve.
Mira adelante y no se detiene.



M. Godúver

viernes, 9 de septiembre de 2011

FLORES Y CANTOS

Turner






No la busques
a lo largo del camino,
ha vivido la noche
y ya no tiene oídos.
Llegará otra mañana
y despertará al alba,
la luz y la armonía
llenarán los campos
de flores y cantos
con formas sencillas.



M. Godúver



domingo, 28 de agosto de 2011

SIN SORPRESAS







Ya no hay sorpresas,
los días transcurren sin tiempo,
pasan de largo los transeúntes
y yo camino muy lento.
Oigo una voz cantarina y alegre
al otro lado del teléfono,
me doy cuenta que nada ha cambiado
y le doy la espalda al miedo.



M. Godúver

viernes, 12 de agosto de 2011

MIRAR A LO LEJOS

M. Ernst







Ahí están otra vez:
unos ojos que miran
las formas y el color
que ocultan el interior.
Empieza a salir el sol
por un ángulo del cielo,
paseo y vuelvo
a mis quehaceres
cotidianos a esperar
algún que otro momento.


M. Godúver

sábado, 30 de julio de 2011

CON TU MANO EN MI BOLSILLO

Durero



Al escuchar la puerta del vecino
se mastica el silencio
y algunos sonidos de mis días
se hacen patentes.
Salgo a pasear para dejar
atrás el recogimiento
en el que vivo,
camino por la ciudad
a paso lento
buscando los instantes
en los que estuve contigo.
Apareces junto a un árbol,
en una plaza, o en la acera
de mi calle con tu mano en mi bolsillo.
Te veo de nuevo junto a un cajero
y me conmueve comprobar
cuánto te quiero.


M. Godúver

martes, 26 de julio de 2011

SUEÑO DE SUEÑOS

Carlos de Haes. Brumas





Apareces en un sueño
como brumas en el alba…
la niña me cuenta
tu vida, tus juegos,
tus idas y venidas.
Yo, absorta
en un mundo
que no es mío,
la escucho callada
mientras me habla.



M. Godúver.



viernes, 15 de julio de 2011

CUANDO APARECE LA LUNA

Caspar David Friedrich












Te pienso en la noche
cuando aparece la luna
y cuando se esconde.
Entre metro y metro
no te vas de mi pensamiento,
escribo algunos versos
para recordarte
siempre que puedo.
Dejo una nota para mi amada
haga alusión o no la haga.
Semanas sin verte
y meses de espera,
así transcurren mis días
quiera o no quiera.


M. Godúver




jueves, 7 de julio de 2011

EN RECUERDO DE SAFO





Y llegaste, menos
mal que te esperaba.
No fue ardiente la ausencia
ni fogoso el encuentro,
había pasado tanto tiempo
que nos fundimos
en un tierno… abrazo.


M. Godúver







jueves, 30 de junio de 2011

DOS MOMENTOS





Me siento a tu lado:
rosas en tu cuerpo,
intercambiamos los papeles,
puntitos de pasión
cerca del tacón.
Te miro, te contemplo,
me dejas sin aliento
y me sobrepongo
para no confundir tu ego.

Pasas a toda velocidad
con el rojo que te caracteriza,
blanco y rosa te envuelven
mostrando las piernas
serenas, morenas.
Tras las gafas ocultamos
las miradas. Te aproximas,
me regalas tu sonrisa.



M. Godúver


miércoles, 22 de junio de 2011

SE ILUMINA...

Algunos tonos rosas
cubren la parte del cuerpo
que no acaricia el viento,
¡está preciosa!
Las nubes la envuelven
y se desentiende,
mira hacia otro lado
como disimulando.
Han brillado
dos estrellas en un ir
y venir de sorpresas.
¡Se ilumina la noche!


M. Godúver

lunes, 6 de junio de 2011

LLUVIAS DE PRIMAVERA

Se está acabando la primavera,
las lluvias caen con fuerza,
los coches salpican agua por las aceras,
algunas flores han quedado anegadas
entre el verde de las plazuelas.
Los transeúntes bajo las terrazas
miran a lo lejos por si amainara,
y la lluvia arrecia, se enseñorea;
ella es la que ordena y manda
cuando hace acto de presencia.


M. Godúver

miércoles, 1 de junio de 2011

PARA ELISA

Algunas veces he pensado
en mis vecinos cercanos,
no sé cómo se llaman,
cuántos años tienen;
ni si están tristes o alegres.
Este es un edificio
en el que la mayoría
de los apartamentos
están ocupados por inquilinos.
No pasan más de tres o cuatro meses
sin que me encuentre con una cara nueva.
Conocí a una familia compuesta
por madre, padre y niña,
no sé cuánto tiempo vivieron aquí,
lo cierto es que acabé conociendo
sus nombres: la madre se llamaba Elisa,
la hija Andrea y el padre Jorge.
Un día desaparecieron del inmueble…
Elisa para siempre.



M. Godúver

domingo, 29 de mayo de 2011

ENTRE LOS DEMÁS

Cuando puedo vuelo
a ras de suelo,
algunas veces me refugio
entre la gente.
Me gustaría vivir
en un pequeño espacio
con posibilidades infinitas:
abierto al prójimo.
Ser ciudadana de una aldea global
en la que reinara la amistad,
en la que nos olvidáramos
del tener por tener sin más.


Un albatros

viernes, 27 de mayo de 2011

EN LAS NUBES

Un día me enamoré
y soñé con un nido
en el que vivirían conmigo.
Unas décadas después
sentí eso que llamamos
amor; entonces pensé
que nunca más me sentiría
sola, aunque volara
por las nubes sin rumbo
fijo y a cualquier hora.


Un albatros

viernes, 20 de mayo de 2011

EN UN AUTOBÚS... Y EN OTRO MÁS

Solía cogerlos
para ir a la facultad,
todavía andaban
los grises por la universidad
deteniendo al personal.
Vaya sorpresa me dieron
un día que me los encontré
en los oscuros pasillos…
qué prepotencia mostraban
con esos cuerpos tan largos
al exhibir las porras en alto.
Me pasé al aula,
no parecía fuera yo el objeto
de su persecución.
Después experimenté
que golpeaban a bulto
aquellos brutos.
Recién venida del pueblo
no entendía bien
cómo estando en democracia
la dictadura levantaba la cara
y me presentaba sus armas:
esto era su España.


Un albatros

viernes, 13 de mayo de 2011

EN UNA BICICLETA

Me permitía volar…
bajaba por unos terraplenes
y en un momento dado las ruedas
se desprendían de la tierra.
Por unos instantes
experimentaba una impresión
extraña,
como si ascendiera.
Sentía el riesgo de la caída,
no obstante, la sensación
de libertad me atraía más
que el daño que me pudiera
causar el choque frontal
contra el elemento terrenal.


Un albatros

domingo, 8 de mayo de 2011

EN UNA CAPILLA

Sí, como a algunas jovencitas
me llegó la etapa mística,
pasé horas y horas
en una capilla.
En el largo camino
hasta el monasterio
que frecuentaba
para el recogimiento,
veía una puesta de sol
a los lejos, a lo lejos,
siempre a lo lejos.
Leí a santa Teresa,
a sor Juana Inés
y otros libros sobre la fe.
Leería a más feministas
después.
Quise ser misionera,
lo hablé con una monja
y me quitó la idea.


Un albatros

domingo, 1 de mayo de 2011

EN UNA CUEVA

No sabía dónde
anidaría
cuando nos trasladamos
a otra pueblo,
fue en una cueva.
Allí arreglaba zapatos
clavando clavos
con sumo cuidado,
de un zapatero aprendí
el oficio de arreglar el calzado.
Fueron años de rebeldía
en los que protestaba
por los muchos cambios.
Se acabó la infancia,
llegó la adolescencia
y conocí nuevas amigas.
En la escuela enseñaban
más y había libros
de varias materias,
antes sólo estudiaba
la enciclopedia.


Un albatros

sábado, 16 de abril de 2011

DESPIERTA A LOS SENTIDOS



La cubre el ocre,

el rojo la envuelve,

luce una sonrisa

que acaricia.

Deja constancia

de la distancia

y se marcha…

como si nada.




M. Godúver

miércoles, 6 de abril de 2011

SE ACABÓ LA CRÓNICA


Aquí acaba la crónica

que no pudo ser historia

del leal acemilero,

no llegó a ser reina o rey

porque no era un cargo electo

ni era su intención.

Entendía y era fiel,

su mente atendía a razón

y actuó con su humilde corazón.

El acemilero se sumerge

en el agua del río y podría

andar otros caminos,

como es personaje de ficción

no muere, no, no muere.


M. Godúver

martes, 5 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLV



Aquí, en las tierras


de Castilla,


se agolpan la infancia


y el ocaso de mi vida.


Una vez más montaré


a caballo


para llegar rápido


al lugar donde un día


me invitó a seguirla.


Hoy voy para allá,


espero encontrarla


y no separarnos más.


Llegaré al río


de nuestro Arévalo


de niñas, me sumergiré


en las aguas después


de quitarme la máscara.


La historia de mi vida


la sepultaré en Medina,


allí donde nos vimos


por última vez


y me preguntó:


¿Cuál es tu nombre?


¿Sospecharía en algún


momento que ocultaba


mi cuerpo


para que se confundiera


mi género?


El nombre es Mencía,


así me llamaba mi madre


cuando me arrullaba


mientras me dormía.




Yo, el acemilero


(Trascrito por M. Godúver)

lunes, 4 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLIV

Se ha cebado la tragedia

con mi reina,

la enfermedad se ha apoderado

de ella y está muy mal.

En estos momentos tan críticos

no la puedo cuidar

como yo quisiera.

Observo su última escena

redactando testamentos

para dejarlo todo dispuesto.

Mi reina se va muriendo

y yo inmóvil gimiendo

cual animal herido

junto a las murallas del castillo.


No puedo acercarme a velarla,

no estaré en su último aliento.

No estrecharé su mano

para demostrarle cuánto la quiero,

no se me permitirá cerrar sus ojos

y vestirla en su día postrero.

Se va y yo me quedo,

se acaba mi ilusión,

para mí no hay consuelo.


Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)

domingo, 3 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLIII


La muerte de Inés nos ha sumido en la tristeza a Elvira y a mí. La cuidamos en sus días postreros, procuramos bajar la fiebre con todos los medios a nuestro alcance, pero fue inútil. He pasado unos días cerca de Elvira porque las dos sentimos mucho la pérdida, nos consolamos en silencio. He ido perdiendo a los seres más queridos. Primero mi madre, a la que he echado de menos todo el tiempo. Después murió Pedro, el acemilero, fuera mi padre o no me trató como un buen progenitor. Asistí a la muerte de la madre de mi reina, lo sentí muchísimo, de alguna manera ella era el vínculo con mi señora. Más tarde tuve noticias de que murió Juan, Isabel y Miguel, mi reina perdió a sus seres queridos y en los que pensaba como herederos. Lo lamenté tanto por ella. La muerte de Inés me ha dejado triste por un doble motivo: el no poder verla y el comprobar lo desolada que está Elvira. La guadaña se va llevando a los más allegados y te vas acostumbrando a unas y otras ausencias.

viernes, 1 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLII


Ha nacido Miguel

y de parto muere Isabel.

Un nene príncipe

de Aragón, Castilla y Portugal…

La dicha dura poco,

el niño muere pronto

y todas las expectativas

se quedan incumplidas.

Mi reina llora tanta tragedia

y se va muriendo de pena.


Juana será la heredera,

pero no la dejarán reinar,

pasará su vida presa.

El rey Fernando,

toda la vida gerreando

con Francia,

luego se casa

con la de Foix: Germana.

Los enlaces nunca

vienen mal

aunque solo sea por procrear

para seguir mandando.


Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)

miércoles, 30 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA


XLI


Ya dejé constancia


de que nació Juan,


de nuevo a escena sale presto.


Tuvo buenos maestros


que para eso es el heredero,


jugó con sus hermanas,


guerreó en lo de Granada


y, ahora, se nos casa


con Margarita de Austria:


los padres están satisfechos


y los de Burgos presenciarán


esta fantástica boda real.


La alegría de ver casar


al hijo va a durar un suspiro,


a los pocos meses muere,


la reina pierde a su “Ángel”


y comienzan las heridas


que le irán quitando la vida,


Margarita no tuvo descendencia.


Isabel, la hija, otra vez princesa,


pero en Aragón esperan


a que nazca el retoño de ella


por si un hijo fuera.


Un macho para la sucesión,


no quieren hembras en Aragón.


Yo, el acemilero


(Trascrito por M. Godúver)

sábado, 26 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XL

Estoy unos días por Arévalo
su madre se nos va al cielo,
la hija no está por aquí
porque tiene otros asuntos
a los que acudir:
acompaña a Juana,
nuestra infantita se marcha.

¡Han pasado tantos años
desde que nos conocimos
en estos parajes tan lindos!
Yo sigo unida a ella
siempre será mi reina,
espero noche y día
por si pudiera verla…
años y años de espera.
Quedábamos algunas veces
porque ella no podía siempre,
solíamos montar a caballo,
nos acercábamos al río
para mirar a los pececillos
y enlazar nuestras manos,
fue todo lo que nos permitimos.

Vuelvo a Segovia de nuevo
en busca de consuelo,
mis amigas Inés y Elvira
me contagian su alegría.
Mi señora viaja y viaja
y yo espero sin esperanza.
¡He sentido mucha pena
al ver a su madre muerta!


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

jueves, 24 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXIX

Granada se conquistó
y acabó su viaje Colón:
Boabdil entrega las llaves
al comienzo del año
y al siguiente
reciben al marino en Aragón,
concretamente en Barcelona,
que allí están Isabel y Fernando
porque deben tener controlado
los Pirineos y el Mediterráneo.
Estos reyes píos
expulsan a los judíos,
¡vaya metedura de pata!
Nebrija con su gramática
honra más a la castellana.

A punto llega esta para cuando se hable
la lengua en lo que será un imperio,
faltan unos años para serlo…
y luego hablamos de otros emporios.
Aquí el que no puede ser gallo es necio,
-me miro a mí sin ir más lejos-
voy travestida de por vida y sin reposo,
ilusionada por el amor a una reina
que ni me mira siquiera,
me lleva a pensar que soy memo.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

lunes, 21 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXVIII


Sevilla se engalana
porque celebra
los desposorios
de la primera infanta,
paran la guerra
y se visten de fiesta.
Mi reina casa
a su hija mayor,
se marcha a Portugal
para unirse a Alfonso,
el matrimonio dura poco,
muere el joven esposo.
La política de los reyes,
en cuanto a sus hijas se refiere,
consiste en crear alianzas
con otros monarcas.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

sábado, 19 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXVII

Las luchas en el reino
nazarí se alargan,
mi señora no viene a Segovia.
Ya han tomado Málaga
en el avance al cerco
de la ciudad de la Alhambra.
¡Estas guerras contra Granada
se han convertido en una cruzada!
Se habla de la conquista
de otra isla en las Canarias.
Se dice que ha llegado un marino
y le propone a la monarca
llegar a las Indias por otro camino,
la península se le queda pequeña
a mi infatigable reina.
Seguro que se embarca
en esas vías oceánicas
y se va a poner orden
a otros lugares del orbe;
es capaz de aplacar las aguas,
de caminar sobre ellas
y llegar con cruz y espada
para evangelizar y conquistar
a gentes de otras creencias y razas.
¡Cuenta con el consentimiento
del mismísimo papa!


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

martes, 15 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXVI


Reformas en los conventos:
más clausura y mesura
y menos divertimento.
En la rama femenina
las hermanas clarisas
eran sus preferidas
y dedicó más tiempo
a observar sus monasterios.
Todas las órdenes
de sus reinos tendrán que acatar
el nuevo reglamento
para disfrutar de más paz
en esos lugares de fraternidad,
pobreza y obediencia.
¡Es tan casta mi reina!


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

domingo, 13 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXV

Ha llegado el frío
a la meseta castellana,
se cuenta que mi señora
está de nuevo preñada.
La última de sus hijas
nace en Alcalá,
su nombre es Catalina,
el invierno lo pasa en esta ciudad
y es aquí donde ve la luz la niña.

A esta pequeña
la destinarán a los reyes de Inglaterra,
primero se casa con Arturo,
después con Enrique, el octavo,
el que le causará tanto daño.
Es una chica maravillosa,
parecida a mi señora.
Y por no llegar a adulto
alguno de sus varones engendrados,
la menor de mi reina sufrió mucho.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

viernes, 11 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXIV

Cuando no la veo
miro al cielo,
esa inmensa capa azul
proporciona
armonía a mi vida.
Dirijo la mirada a lo lejos
y pienso
que estará en algún
punto del universo.
Después sonrío a las estrellas
para que protejan a mi reina.
¿A qué distancia quedan
los instantes que la tuve cerca?
Cuando voy a ver a su madre
recorro los lugares
que frecuentamos en otra época.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

jueves, 10 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXIII


Mi señora está por el sur
y allí ha dado a luz.
María ha nacido en Córdoba
y será una consorte paridora.
La casarán con su cuñado,
el viudo de su hermana Isabel,
el de Portugal, don Manuel.
Dedicada a tener hijos
soportará diez partos seguidos
hasta que no pueda resistirlo.

Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

sábado, 5 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXII


Me he pasado por los fogones y he visto a mis amigas, cuando voy por allí les ayudo a desplumar las aves y a disponer otros animales, dejarlos listos para que puedan cocerse o asarse y sirvan de viandas en los siguientes banquetes. La cantidad de gallinas, perdices, terneros que se necesitan para dar de comer a esta gente.
La preparación de los pobres animales es un trabajo tan mecánico que nos podemos permitir hablar mientras los despojamos de plumas o pelos y los limpiamos para ser cocinados. Se elabora tal cantidad de comida que siempre sobra algo de lo que se ha servido a los señores o a los monarcas cuando están por aquí y, algunas veces, los siervos comemos como reyes.
La Inquisición funciona que da gloria, no caben nada más que cristianos bajo la corona y lo que ellos entienden por amoral se castiga de una manera atroz, han ajusticiado a tantos….
Se cuenta en la cocina que los reyes están en Toledo porque se reúnen con los nobles y otros estamentos.
Qué cantidad de acontecimientos nuevos. La unión de Castilla y Aragón no ha sido suficiente y se dirigen a Granada para echar abajo sus murallas y anexionarse otro reino, más guerras.

martes, 1 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXI

Otra infanta más,
vuelve a parir mi reina,
tanto parto
la va a consumir.
Como anda de acá para allá
cada una nace en una ciudad.
En Toledo se encontraba
y allí ha nacido Juana.

Pasados los años,
algunas veces,
coincidimos en Arévalo,
le gustaba visitar a su abuela
y paseábamos con ella.
La pequeña no puede ocultar
su gran inteligencia,
sus ansias de libertad
y su poca paciencia.

Es curioso que esta niña,
tercera en la sucesión,
será reina de por vida
y estará recluida
como su abuela materna.
A Juana I, por unos y otros
motivos, la tendrán
prisionera en Tordesillas.
Se casa con un mancebo
tan infiel y hermoso
que pierde el entendimiento.
El padre, el hijo y el marido
le usurpan la corona
diciendo que estaba loca.
Le hubiera bastado
con una valida o valido
como a su abuelo y a su tío.
¿No será que los reyes sobran?


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

viernes, 25 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXX
.
.
Majestad, yo vivo para amarla;
usted para anexionar, unificar
y cristianizar a más gente.

Ambos abusan del poder,
mi señora, el rey por sus ansias
de mando y expansión.
Y vos, además, por su fe,
no se da cuenta de que convierte
en asunto de estado
lo que es un asunto privado.
El amor es generosidad
igual que la piedad,
no juzga ni discrimina
a los demás.

Me salió de corrido
este leve discursillo.
Me miró y bajamos
la cabeza las dos.

Yo, el Acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

jueves, 24 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXIX

De quién habrá heredado
mi reina ese su gobernar,
esa mano diestra,
la soberanía que muestra.
Pues, tanto su padre
como su hermano en manos
de Lunas y Pachecos
dejaron el gobierno
y, ellos, dedicaron
gran parte de su tiempo
a la caza o al divertimento.

Ella está dedicada a reinar
y, aunque no estoy de acuerdo
con su manera de llevarlo
a cabo, la sigo queriendo igual...
bueno, más, cada día más.


Yo, el acemilero
(Transcrito por M. Godúver)

miércoles, 23 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXVIII

Después de la guerra
de sucesión
entre juanistas e isabelinos,
los partidarios
de unirnos con Aragón
han vencido.
Pasamos al tanto monta
y al monta tanto,
aquel nudo gordiano
de Alejandro le viene
al rey que ni pintado.
El yugo de Fernando,
las flechas de Isabel
y el águila de san Juan
son los emblemas
que los monarcas han adoptado.
Ya tenemos las enseñas,
ahora a gobernar:
al clero y a los nobles
los van a contentar,
mas ellos se bastan
para ordenar y mandar.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

martes, 22 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXVII

Un niño nace en Sevilla
y lo reciben con alegría,
los reyes tienen ilusión
porque ha sido un varón:
acaba de nacer
otro hijo de Isabel.
Se pasa la vida
de partos,
batallas y conquistas.
Es una reina ejemplar
y lo quiere demostrar.
Después de varios intentos
habrá quedado el rey contento,
que en las tierras de Aragón
quieren reyes, reinas no.
Y para los de Castilla:
la mayor por ser niña
deja de ser princesita.


Yo, el acemilero
(trascrito por M. Godúver)

CRÓNICA DE LA AÑORANZA


XXVI

Mis amigas están contentas porque piensan que estos reyes traerán prosperidad a Castilla, y dicen, que eso nos beneficiará a todos. Demasiadas guerras: la lucha por el poder deja las tierras yermas y las almas yertas.
Estas contiendas de la nobleza entre juanistas e isabelinos la tienen muy preocupada a mi reina, aquellos a favor de la unión con Portugal y estos con Aragón. Todos, en general, esperamos la victoria de los partidarios de Isabel, cada día tiene más aliados y la causa de Juana se va abandonando. Algunos elementos del clero y de la nobleza cambian de bando según les conviene en cada momento.
Tantas preocupaciones y traslados no le ayudan a conseguir un buen parto, se dice que ha sufrido algún aborto a consecuencia de los viajes que realiza por querer estar en todos los frentes. Me da tanta pena no poder estar junto a ella.

He vuelto a ver a Isabel, su madre, se encuentra mejor en Arévalo. A mí también me gusta ir a visitarla allí porque, cuando voy, puedo recordar en el mismo lugar los días vividos junto a mi madre y a mi reina.

lunes, 21 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXV

Acaba de llegar el rey,
se dirige hacia la reina,
dentro de nada otra infanta.
Lo de Fernando está aceptado,
será su esposo de por vida,
es el padre de su hija
y el amado de mi niña.
Pero cada vez pasa
más horas con la Bobadilla
en variadas reuniones
días y días …
y a mí ni siquiera me mira.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

domingo, 20 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXIV

Varios sucesos consecutivos
rápidos y decisivos
aceleran el proceso,
el afán de mi señora
por gobernar estas tierras
no tiene parangón.
Enrique ha enfermado
y se ha marchado al Pardo,
no le sienta bien el cambio
y acaba como finado.
Se celebran las exequias pertinentes,
el difunto es enterrado
con poco cortejo
y apenas luto.
Con el sambenito
del Impotente
será recordado.
Isabel es proclamada
en Segovia reina
propietaria de Castilla,
le critican lo de la espada,
pero ha actuado con tal desparpajo
que ni el mismo Fernando
se hubiera atrevido a tanto.
Aquella mi infantita Isabel
se ha hecho con el poder.

¿Y la princesa Juana,
la llamada Beltraneja?
recluida en un convento
se pasará los restos:
los muchos años que le quedan
y seguirá firmando como reina.
Tocaba una sucesión de féminas,
que entramos en la edad moderna,
aunque en la época medieval
en Castilla se avanzó algo más.
No hablo de Aragón,
allí solo puede ser rey un varón.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

sábado, 19 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXIII


Es difícil
conciliar el sueño
cuando has preñado
mi ser.
Te pienso
en momentos
a mi lado
y renace
el deseo
tras el encuentro,
se remueve
en mi interior
el esbozo de amor
que nos unió:
cual vilano
que el viento
se llevó
se deslizan
sus semillas
por mi vientre
de tanto desearte
y no tenerte.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXII

¡Estoy loca de contenta,
he vuelto a ver a mi reina!
Cuentan que la recibió
su hermanastro
y le dio un abrazo.
Se han reconciliado
y los acoge en Segovia,
tanto a Isabel como a Fernando.
He podido hablar con ella,
me pregunta por su madre
por saber si la visito
con frecuencia.
Todas las semanas
-le digo- como ella me ha pedido.
No me atrevo ni a mirarla,
es tal ya la distancia,
los años que han pasado
y los hechos sucedidos
nos van separando.
Sin embargo en mi interior
lo que siento es lo mismo
desde hace tiempo
y el cariño va en aumento.
No puedo permitir
que me sobrecoja el dolor
porque eso me hace sufrir,
tengo que pensar en lo mejor
para mí:
conseguiré sobrevivir
aunque no se lo pueda decir.
Es mi deber continuar
con esta farsa tan descomunal
.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

miércoles, 16 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXI

Cuando no te veo
te sueño, mi reina.
Hoy me he despertado
de la siesta
y me ha parecido verte
junto a mí, muy cerca.
Era tan real la escena
que no sabía si
soñaba o estaba despierta.
Por un instante pensé
que era la acemilera,
y no, yo andaba por la cabeza
de mi descubridora
mientras dormía
plácidamente en su alcoba.
Al partir me vestía
con otras ropas,
salía por una puerta
a un pasillo oscuro
que de pronto se iluminaba,
después me metía en una caja
que descendía lentamente,
lo llaman ascensor,
y me pregunto yo:
¿por qué no le han puesto
de nombre descensor?
No sé en qué momento,
la M. Godúver,
me ha apartado de su mente
y me ha dejado ausente.



Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

lunes, 14 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA


XX


Camino desde el alcázar
hasta la plaza del azoguejo
veo el acueducto
y luego me vuelvo.
Me gusta contemplarlo de cerca
porque me hace soñar
con distintas etapas de la historia,
con otras gentes que anduvieron
por estos parajes.
Las ciudades conservan
las huellas de otros pueblos
y nos hablan del paso del tiempo.
Mientras me aproximo
suelo mirar al cielo:
dirijo la vista justo encima
de los arcos del monumento.
Por la mañana sale el sol
radiante con todo su esplendor
y me sobrecoge el amanecer
cuando llego a la hora precisa.
Algunas noches aparece
la luna y me encandila
con su blanca luz
y ese misterio que me llega
directamente al corazón.
Entonces pienso que,
aunque no la veo,
nos envuelve esta capa
celestial y nos acoge
el mismo techo.

Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

viernes, 11 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XIX


Ayer estuve con mis amigas y me han contado que vuelven pronto Cabrera y la Bobadilla al Alcázar a ocupar su lugar y, como es lógico, podremos ver de nuevo a Isabel y a Fernando por Segovia. Menos mal que ellas me tienen a la última de lo que le sucede a mi reina.
Fui a ver a su madre y me dio mucha pena comprobar que se sentía desplazada fuera de Arévalo, pero estaba contenta por el nacimiento de su nieta y por la visita que le había hecho su hija para que la conociera.
Me alegro mucho de poder pasar algunas horas con la viuda del rey Juan, cuando la veo es como si estuviera con mi madre, me trata bien y nos reímos mucho. Ella, a veces, lee libros piadosos y me pregunta si yo me creo todo lo que cuentan esas historias, sonrío un poco y comprende mi respuesta sin necesidad de decir una sola palabra, los gestos son elocuentes, nos entendemos rápido. Algunas veces paseamos, me dice que le gusta salir a caminar conmigo.
Mi trabajo al cuidado de los animales de carga es monótono y requiere mucha dedicación y esfuerzo físico. Me siento liberada cuando voy a ver a la madre de mi reina: siento que es la misión que me ha encomendado y me siento feliz de poder hacer algo por ella.
La cantidad de tiempo que dedica mi reina a conseguir más poder y, después, tendrá que dedicar mucho más tiempo a no perder el poder. Ella siente que debe actuar así, pero yo no estoy de acuerdo.
La elección de Fernando como esposo es bastante acertada para lo que ella pretende: un compañero práctico con el que contar para poner firmes a tanta nobleza y a tanto clero ávidos de riqueza y de poder. Ambos, Isabel y Fernando, tienen claro que cuando ellos sean reyes todos los demás seremos súbditos.

domingo, 6 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XVIII


Me he enterado
por mis amigas
que mi reina
ha tenido una hija.
¿Cuándo podré
conocerla?,
¿cuándo la veré
en sus brazos?
Hoy he mirado
de manera diferente
a las estrellas,
por si en alguna
de ellas, a esa niña
la reconociera.

Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)

viernes, 4 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XVII

Acaba de nacer Isabel,
su primera hija, en Dueñas,
y sin descansar del parto
ya está dedicada
a escribir a su hermano
para defenderse
de las acusaciones recibidas,
mi reina está por la paz
y la justicia.
No quiere ofender al rey,
mas pretende ser princesa.
Se apresuró en lo de la boda
y hay algo que la acongoja,
le preocupa la dispensa
papal -el matrimonio
no se debió celebrar
por ser Fernando su primo-
menos mal que muere Pablo
y Sixto arregla el conflicto.
¡Qué líos y qué pisto!

Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)

lunes, 31 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XVI

Hoy he visto a mis amigas, es un placer poder pasar unas horas con ellas, me ponen al día de todo lo ocurrido por aquí y por allá, no sé de donde les llega tanta información. En los fogones se condimentan algo más que alimentos -me dicen.
Me gusta pasarme de vez en cuando por allí, necesito sentirlas cerca, recibir el calor humano que ellas me saben dar, yo me brindo a todo lo que pueda hacer por ellas y el cariño entre nosotras es patente. Cuando me aproximo a la cocina algunas veces oigo una voz que les avisa: Inés, Elvira, llega el acemilero. Me acerco a ellas para abrazarlas, saludo a las demás y me incorporo al trabajo que tengan entre manos.
El contacto humano, las conversaciones al calor de la lumbre, las miradas que nos dirigimos y las risas que compartimos llenan en parte mi vida.
Me han puesto al corriente de todos los problemas que ha provocado el matrimonio de mi reina con Fernando, de las divisiones entre los partidarios de uno u otro bando en la lucha por el poder. Me hablan de Carrillo, de Pacheco, de los Mendoza o de los Álvarez de Toledo...
Y, cómo no, de los amoríos de la reina Juana, la esposa de Enrique.
Mientras los de arriba luchan por conseguir más poder se van quedando las arcas vacías, suben los impuestos y todo recae sobre el pueblo. Sociedad de más caballeros y menos pecheros no trae nada bueno. Estos años de luchas fratricidas dejan mermadas las tierras castellanas. Y no hablemos de las de su primo el de Aragón, que llevan años de guerras en el interior y en el exterior.


Acabo de leer unos versos de Petrarca a Laura y me identifico con el poeta en lo que yo siento por mi reina.

jueves, 27 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XV

Hoy he visitado el Prado,
he mirado tantos cuadros…
han pasado quinientos años.
Me ha sorprendido ver
en un hermoso claustro
los mármoles y bronces
de los Leoni,
dejaron inmortalizada
la descendencia
de mi amada, mi señora.
En un alarde de autonomía
me he salido de la cabeza
de mi descubridora
y he seguido a solas;
ella por su cuenta
y yo por la mía.
A Isabel la conocen
como “la Católica”
y a su hija Juana
la tachan de “la Loca”.
He buscado por las salas
alguna pintura
con escenas de mi época,
para ver si algún genial pintor
hubiere esbozado
en un sublime trazo
el amor que la acemilera
sintió por su reina.


Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)

sábado, 22 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XIV


Cuentan que a Isabel
la proclaman princesa
en el tratado de los toros
de Guisando que firman
los dos hermanos
en presencia de prelados,
nobles y caballeros
que los acompañan.
Ahora queda desplazada
Juana, la llamada Beltraneja.
Después se han casado
Isabel y Fernando,
y Enrique ni se ha enterado,
algunos dicen que con los líos
de su esposa Juana
y el de la Cueva
su hija no vale para reina.
Mas después de este enlace
Enrique se enfada
y vuelve a nombrar princesa
a su hija Juana.
¡Vuelven las afrentas!

Yo, el acemilero

(Transcrito por M. Godúver)

domingo, 16 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XIII


Hoy estaba triste
mi reina,
tiene tantos asuntos
en la cabeza.
La miraba
mientras cogía
algún objeto
de la mesa,
me pidió
que la siguiera
hasta la puerta
de la muralla,
se marchaba
de viaje
dejando vacío
el paisaje.
¿Cuántos días
tendré que esperar
hasta volver
a verla?

Es tal la tristeza
de tu mirada
que a mí se me saltan
las lágrimas,
en este momento
me gustaría
estrecharte
en mis brazos
y solo queda
un guiño cómplice
y un mirar cabizbajo.




Yo, el acemilero

(Transcrito por M. Godúver)

martes, 11 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XII

Salí con mi reina
por la mañana temprano
y no llevábamos
más compañía
que los dos caballos.
Me pidió que la siguiera
para visitar a su madre
en su otra vivienda,
pues, la habían desplazado
desde Arévalo a Madrigal
los partidarios de Enrique,
su hermanastro.
Una vez en el recinto
nos perdimos unas horas
por sus estancias
y algunos nichos.
Me contaba sus batallitas,
me relataba sus conquistas,
yo escuchaba calladita.
Mas en un momento
en el que intuí que dudaba
tuve que dar mi opinión,
aunque me costara
por lo mucho que la amaba.
No sé cómo la voz
de mi cuerpo salió,
porque mi persona
temblaba por no defraudarla,
y le dije serena aunque con pena:
yo no estoy de acuerdo, mi reina.

Yo, el acemilero.

(Trascrito por M. Godúver)

sábado, 8 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XI

Suelo ir a Arévalo
para visitar a Isabel

y tener a su hija
Isabel informada,
esa enfermedad
la tiene preocupada.
Siempre que voy por allí
recuerdo cuando jugábamos…
cada brizna del paisaje
me evoca su imagen.
Me acogen en el monasterio
de la virgen de la Nieva,
es la mitad del camino
y descanso con los dominicos.
Isabel me ha encargado
que, cuando vuelva,
le compre unos paños.
Yo he podido coger
otro libro para leer,
cuando voy a verla
me presta algo para que lea,
en la siguiente visita lo llevo
y me deja otro nuevo,
-es una entrañable relación
la que mantenemos ella y yo-
Isabel dice que me aprecia
por todo lo que hago por ella,
y yo le susurro al oído:
eres la madre de mi reina
y a la mía la he perdido.


Yo, el acemilero


(Transcrito por M. Godúver)

jueves, 6 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

X


Algunos días veo a Inés y a Elvira, siempre las encuentro juntas, tienen la inmensa fortuna de pasar mucho tiempo reunidas porque trabajan en la cocina. Las conocí al poco tiempo de llegar a Segovia y desde entonces estrechamos nuestros lazos gracias a la amistad que surgió y seguimos fomentando, siempre con límites porque ellas no se separan, es una amistad con las dos a la vez, yo concibo la amistad de una en una, pero con ellas no es posible porque siempre andan juntas. Nos tratamos amablemente y nos reímos hasta de nosotras mismas cuando nos vemos. Dicen que se sienten en deuda conmigo porque una vez que necesitaron mi ayuda no dudé un segundo en proporcionársela.
Eso fue hace mucho tiempo…
Un día, al salir de la acemilería, oí unos gritos desesperados, corrí al lugar donde se encontraban las desdichadas y me encontré a Inés defendiéndose frente a unos jovenzuelos, Elvira gritaba y trataba de ayudarla, pero se sentía extenuada. Conseguimos que se marcharan gracias a que se me ocurrió emitir un grito sobrehumano de: alto, mozalbetes, llegan caballeros armados. Lo cierto es que salieron huyendo y pudimos arrebatarles a Inés. Elvira se acercaba a ella gimiendo, la ayudaba a recomponer el cabello y la indumentaria, se consolaban tiernamente. Cada vez que rememoro los hechos me indigna lo que tuve que presenciar: el sufrimiento al que fueron sometidas al ser tratadas de manera tan inhumana. No desconfiaron de mí, menos mal, me dijeron sus nombres y me preguntaron el mío, todos me llaman acemilero –les dije.
Nos dirigimos a la cocina, el lugar donde pasan casi todo el día trajinando. Me pusieron al tanto de cómo lograron aquellos sinvergüenzas engañarlas para que salieran de sus lugares cotidianos. Me dieron algo para que comiera mientras siguieron contándome algo de sus vidas. Ellas preguntaban por la mía. Me animaron a que pasara frecuentemente por allí porque podían proporcionarme algún alimento, me debieron ver muy enjuta a juzgar por el empeño que pusieron en que comiera algo.
Inés es alta y delgada, con una cara como de haberlo tenido todo resuelto, de tener siempre a alguien cerca que cuidara de ella. Luego, cuando nos conocimos más a lo largo de los años me di cuenta que había sufrido mucho, pero reconocía que tenía a Elvira y que desde que se conocieron estaban juntas y eso era lo más importante para ella. Elvira tiene unos años menos que Inés, sin embargo, parece mayor porque ha trabajado desde muy niña en todo tipo de actividades y está más curtida, incluso físicamente se le nota que el tiempo ha dejado una gran huella en su rostro. Las miradas que se dirigen y la forma de hablarse la una a la otra las delatan como algo más que amigas, conmigo no ocultan lo mucho que se quieren.
Inés insinúa una sonrisa que recuerda el movimiento de las olas en momentos de calma y en su mirada se puede apreciar la cualidad cristalina del agua, transparente y líquida, es como si una lágrima, no se sabe bien si de risa o de llanto, limpiara en todo momento su forma de mirar; resulta muy elocuente. Comunica confianza, alguien con quien no hay nada que temer.
Elvira es amable, sonríe escasas veces y su mirar es contundente, como si no necesitara a nadie más, comprobé su fragilidad en varias ocasiones, especialmente aquel día que las conocí.

A mi madre se le ocurrió que podía llegar a ser uno de los acemileros. No sé cómo se le pudo pasar por la cabeza aquella idea, lo cierto es que consiguió que me admitieran entre ellos. Pasados los años he podido comprender que ella lo que quiso fue ocultarme tras una máscara para que me defendiera mejor entre mis semejantes, me escondió tras las ropas de varón, me puso una armadura, era la forma de que ningún hombre abusara de mí y de que pudiera encontrar más fácilmente una ocupación en la vida, como así fue. La vestimenta varonil me facilitó el estar oculta a miradas masculinas, el no poder mostrar mi cuerpo a los demás también me privó de una vida sexual completa y tampoco tuve hijos paridos por mí. Tantas veces me repitió estas frases: "Recuerda siempre que no puedes desnudarte ante nadie, que tu cuerpo debe permanecer oculto". Mi madre murió cuando yo era joven. Inés y Elvira me consolaron discretamente durante el tiempo necesario para que pudiera salir adelante después de aquella terrible experiencia, acababa de conocerlas. Desde entonces ellas han sido mi única familia.
Cuando tengo tiempo libre me paso por la cocina y las encuentro en sus quehaceres cotidianos, trabajan a todas horas porque la preparación de las comidas requiere mucho tiempo, siempre tienen algo entre manos. Cuando pelan y preparan los alimentos para ser cocinados se sientan en una larga mesa, procuro ir por la noche porque nos podemos dedicar a hablar un rato mientras les ayudo en sus faenas. Por la noche dejan cocinados algunos platos del día siguiente, suelo ir en esos momentos para estar cerca de ellas. Terminan sus quehaceres y nos despedimos; me retiro a las cuadras a dormir, ellas duermen cerca de la cocina.
Conocen muy bien las hierbas para condimentar los potajes y todo tipo de carnes. Convierten su trabajo en una obra primorosa, la compenetración en sus actos y gestos resulta entrañable, parece que no hayan hecho otra cosa en su vida nada más que cocinar, en realidad es así, porque ellas son unos años mayores que yo y ya servían en la cocina cuando yo vivía en Arévalo.

domingo, 2 de enero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

IX

La muerte de su hermano
la dejó sin fuerzas
para continuar
en las luchas intestinas
de las gentes de Castilla.
Se fue a un convento
para paliar el sufrimiento,
pero parte de la nobleza
y algunos de la iglesia
no la dejaban en paz
porque confiaban
en que podía ser reina
y la fueron a rescatar.
Mientras viva
Enrique -respondió
ella-, no habrá nada
de qué hablar
en lo tocante a gobernar.


Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)