domingo, 2 de octubre de 2011

TRANSITAR CAMINOS

Camille Pissarro




Acaba de ver un autobús
y mira desde el otro lado
de la rutina cómo transcurre la vida.
Lo peor del trabajo
es que la mantiene presa
durante unas horas,
quiera o no quiera.
Los coches se marchan
a pasar el día fuera
y ella los contempla sentada,
como si nada.
Una moto sale a toda prisa
como si le faltara día,
y ella observa callada,
como si nada.
Vuelve la de la bicicleta,
tan coqueta,
con el medio casco en la cabeza,
y ella ojea asombrada,
como si nada.
Le toca el turno a los de a pie…
se acaba la jornada
y sale entusiasmada.



M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

Parece que la vida pica
cuando se permanece en el sitio habitual,
por eso los días de fiesta
hay que cambiar campo por ciudad,
o ciudad por montaña y mar,
lo que importa es cambiar, ir a otro lugar.
Permanecer sentada
y ver a la gente marchar
es una actitud bien rara,
propia de poetas, filósofos,
o amantes de libertad.