Aquí acaba la crónica
que no pudo ser historia
del leal acemilero,
no llegó a ser reina o rey
porque no era un cargo electo
ni era su intención.
Entendía y era fiel,
su mente atendía a razón
y actuó con su humilde corazón.
El acemilero se sumerge
en el agua del río y podría
andar otros caminos,
como es personaje de ficción
no muere, no, no muere.
M. Godúver
1 comentario:
Es un consuelo
saber que el acemilero
no ha muerto;
cuando una pluma lo llame
podrá emprender su camino
otra vez por esos textos,
haciendo historia, poesía,
o un personaje de cuento.
Publicar un comentario