XXXI
Otra infanta más,
vuelve a parir mi reina,
tanto parto
la va a consumir.
Como anda de acá para allá
cada una nace en una ciudad.
En Toledo se encontraba
y allí ha nacido Juana.
Pasados los años,
algunas veces,
coincidimos en Arévalo,
le gustaba visitar a su abuela
y paseábamos con ella.
La pequeña no puede ocultar
su gran inteligencia,
sus ansias de libertad
y su poca paciencia.
Es curioso que esta niña,
tercera en la sucesión,
será reina de por vida
y estará recluida
como su abuela materna.
A Juana I, por unos y otros
motivos, la tendrán
prisionera en Tordesillas.
Se casa con un mancebo
tan infiel y hermoso
que pierde el entendimiento.
El padre, el hijo y el marido
le usurpan la corona
diciendo que estaba loca.
Le hubiera bastado
con una valida o valido
como a su abuelo y a su tío.
¿No será que los reyes sobran?
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
Otra infanta más,
vuelve a parir mi reina,
tanto parto
la va a consumir.
Como anda de acá para allá
cada una nace en una ciudad.
En Toledo se encontraba
y allí ha nacido Juana.
Pasados los años,
algunas veces,
coincidimos en Arévalo,
le gustaba visitar a su abuela
y paseábamos con ella.
La pequeña no puede ocultar
su gran inteligencia,
sus ansias de libertad
y su poca paciencia.
Es curioso que esta niña,
tercera en la sucesión,
será reina de por vida
y estará recluida
como su abuela materna.
A Juana I, por unos y otros
motivos, la tendrán
prisionera en Tordesillas.
Se casa con un mancebo
tan infiel y hermoso
que pierde el entendimiento.
El padre, el hijo y el marido
le usurpan la corona
diciendo que estaba loca.
Le hubiera bastado
con una valida o valido
como a su abuelo y a su tío.
¿No será que los reyes sobran?
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
1 comentario:
Vaya trinidad: padre, hijo y marido,
a cuál más aprovechado
de una mujer que los sobrepasa
en conocimientos y en merecimientos.
Muchas murallas se han levantado
para encerrar lo que se quiere separar:
la de Segismundo, la de Tordesillas…
casi siempre acaban cayendo
y se descubre la villanía,
pero Juana no pudo escapar
de tanto varón interesado en su locura.
Como tantas mujeres, tuvo una vida dura
entre cuatro paredes, a pesar de ser reina.
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