miércoles, 30 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA


XLI


Ya dejé constancia


de que nació Juan,


de nuevo a escena sale presto.


Tuvo buenos maestros


que para eso es el heredero,


jugó con sus hermanas,


guerreó en lo de Granada


y, ahora, se nos casa


con Margarita de Austria:


los padres están satisfechos


y los de Burgos presenciarán


esta fantástica boda real.


La alegría de ver casar


al hijo va a durar un suspiro,


a los pocos meses muere,


la reina pierde a su “Ángel”


y comienzan las heridas


que le irán quitando la vida,


Margarita no tuvo descendencia.


Isabel, la hija, otra vez princesa,


pero en Aragón esperan


a que nazca el retoño de ella


por si un hijo fuera.


Un macho para la sucesión,


no quieren hembras en Aragón.


Yo, el acemilero


(Trascrito por M. Godúver)

1 comentario:

viky frias dijo...

-Que sea macho,
aunque no valga mucho-
dicen los de Aragón,
que tienen fama de brutos.
Y así las princesas
paren hijas al montón
hasta que llega el varón.
Por ese sistema
corremos peligro
de ser gobernados
por un atajo de tarados
(todos del género masculino).