domingo, 8 de mayo de 2011

EN UNA CAPILLA

Sí, como a algunas jovencitas
me llegó la etapa mística,
pasé horas y horas
en una capilla.
En el largo camino
hasta el monasterio
que frecuentaba
para el recogimiento,
veía una puesta de sol
a los lejos, a lo lejos,
siempre a lo lejos.
Leí a santa Teresa,
a sor Juana Inés
y otros libros sobre la fe.
Leería a más feministas
después.
Quise ser misionera,
lo hablé con una monja
y me quitó la idea.


Un albatros

1 comentario:

viky frias dijo...

Estragos habrías causado entre las novicias
de haber seguido tu vocación de mística;
gracias a esa monja que te volvió para atrás
te quedaste en el mundo gozando la soledad.
Imagina lo que sería
vivir rodeada de mujeres todos los días;
pero creo que podrías vivir en una clausura,
sin hablar con nadie, concentrada en tus lecturas.