IX
La muerte de su hermano
la dejó sin fuerzas
para continuar
en las luchas intestinas
de las gentes de Castilla.
Se fue a un convento
para paliar el sufrimiento,
pero parte de la nobleza
y algunos de la iglesia
no la dejaban en paz
porque confiaban
en que podía ser reina
y la fueron a rescatar.
Mientras viva
Enrique -respondió
ella-, no habrá nada
de qué hablar
en lo tocante a gobernar.
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
La muerte de su hermano
la dejó sin fuerzas
para continuar
en las luchas intestinas
de las gentes de Castilla.
Se fue a un convento
para paliar el sufrimiento,
pero parte de la nobleza
y algunos de la iglesia
no la dejaban en paz
porque confiaban
en que podía ser reina
y la fueron a rescatar.
Mientras viva
Enrique -respondió
ella-, no habrá nada
de qué hablar
en lo tocante a gobernar.
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
1 comentario:
Isabel quiso ser fiel a su hermano,
que gozaba del poder muy ufano.
¿Habría sido Enrique tan respetuoso
de ser ella la reina
y él el pretendiente al trono?
¿Se habría retirado a un convento a llorar,
o a soliviantar a los de dentro?
Estas son preguntas que la historia
no responderá por el momento.
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