sábado, 30 de julio de 2011

CON TU MANO EN MI BOLSILLO

Durero



Al escuchar la puerta del vecino
se mastica el silencio
y algunos sonidos de mis días
se hacen patentes.
Salgo a pasear para dejar
atrás el recogimiento
en el que vivo,
camino por la ciudad
a paso lento
buscando los instantes
en los que estuve contigo.
Apareces junto a un árbol,
en una plaza, o en la acera
de mi calle con tu mano en mi bolsillo.
Te veo de nuevo junto a un cajero
y me conmueve comprobar
cuánto te quiero.


M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

Nunca el recogimiento es perfecto
porque los amores no nos dejan solas,
nos habitan en la sombra.
Es imposible desprenderse
de los afectos de otro tiempo,
muchos se quedan adentro
repartiéndose cordialmente
el territorio de nuestro cerebro.