domingo, 1 de mayo de 2011

EN UNA CUEVA

No sabía dónde
anidaría
cuando nos trasladamos
a otra pueblo,
fue en una cueva.
Allí arreglaba zapatos
clavando clavos
con sumo cuidado,
de un zapatero aprendí
el oficio de arreglar el calzado.
Fueron años de rebeldía
en los que protestaba
por los muchos cambios.
Se acabó la infancia,
llegó la adolescencia
y conocí nuevas amigas.
En la escuela enseñaban
más y había libros
de varias materias,
antes sólo estudiaba
la enciclopedia.


Un albatros

1 comentario:

viky frias dijo...

La enciclopedia,
y la ortografía
de Miranda Podadera,
allí aprendimos las reglas:
la b, la v,
la g, la j, la h,
dónde colocar las tildes…
¡era un complejo sistema!
Para vivir, además de ir a la escuela,
hace falta nido o cueva,
y para estar con los pies
bien puestos sobre la tierra,
no hay como una zapatería
con clavos y medias suelas.