viernes, 13 de mayo de 2011

EN UNA BICICLETA

Me permitía volar…
bajaba por unos terraplenes
y en un momento dado las ruedas
se desprendían de la tierra.
Por unos instantes
experimentaba una impresión
extraña,
como si ascendiera.
Sentía el riesgo de la caída,
no obstante, la sensación
de libertad me atraía más
que el daño que me pudiera
causar el choque frontal
contra el elemento terrenal.


Un albatros

1 comentario:

viky frias dijo...

Para volar lo más adecuado son las alas,
pienso yo, pero hay niñas muy osadas
a las que una bicicleta les sirve de coartada
para internarse en los mundos perdidos de las hadas,
o elevarse sobre las montañas
persiguiendo sueños y fantasmas.