XVII
Acaba de nacer Isabel,
su primera hija, en Dueñas,
y sin descansar del parto
ya está dedicada
a escribir a su hermano
para defenderse
de las acusaciones recibidas,
mi reina está por la paz
y la justicia.
No quiere ofender al rey,
mas pretende ser princesa.
Se apresuró en lo de la boda
y hay algo que la acongoja,
le preocupa la dispensa
papal -el matrimonio
no se debió celebrar
por ser Fernando su primo-
menos mal que muere Pablo
y Sixto arregla el conflicto.
¡Qué líos y qué pisto!
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
Acaba de nacer Isabel,
su primera hija, en Dueñas,
y sin descansar del parto
ya está dedicada
a escribir a su hermano
para defenderse
de las acusaciones recibidas,
mi reina está por la paz
y la justicia.
No quiere ofender al rey,
mas pretende ser princesa.
Se apresuró en lo de la boda
y hay algo que la acongoja,
le preocupa la dispensa
papal -el matrimonio
no se debió celebrar
por ser Fernando su primo-
menos mal que muere Pablo
y Sixto arregla el conflicto.
¡Qué líos y qué pisto!
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
1 comentario:
Hubiera sido una broma
que por casar con un primo
no pudiera ser “católica”.
Pero los papas amainan
ante los príncipes regios,
anulan lo que haga falta
y reparten privilegios:
si se trata de una boda,
dispensan el parentesco;
si no se quiere ayunar,
conceden bula papal.
Isabel sigue luchando
por el trono de Castilla,
va a galope cabalgando,
muy recta sobre su silla,
solo baja del caballo
el tiempo justo de un parto.
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