XXXV
Ha llegado el frío
a la meseta castellana,
se cuenta que mi señora
está de nuevo preñada.
La última de sus hijas
nace en Alcalá,
su nombre es Catalina,
el invierno lo pasa en esta ciudad
y es aquí donde ve la luz la niña.
A esta pequeña
la destinarán a los reyes de Inglaterra,
primero se casa con Arturo,
después con Enrique, el octavo,
el que le causará tanto daño.
Es una chica maravillosa,
parecida a mi señora.
Y por no llegar a adulto
alguno de sus varones engendrados,
la menor de mi reina sufrió mucho.
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
Ha llegado el frío
a la meseta castellana,
se cuenta que mi señora
está de nuevo preñada.
La última de sus hijas
nace en Alcalá,
su nombre es Catalina,
el invierno lo pasa en esta ciudad
y es aquí donde ve la luz la niña.
A esta pequeña
la destinarán a los reyes de Inglaterra,
primero se casa con Arturo,
después con Enrique, el octavo,
el que le causará tanto daño.
Es una chica maravillosa,
parecida a mi señora.
Y por no llegar a adulto
alguno de sus varones engendrados,
la menor de mi reina sufrió mucho.
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)
1 comentario:
He perdido la cuenta
de las hijas de esta reina
¿cinco, siete, una docena?
No sé cuántas hacían falta en esa época
para ser familia numerosa,
pero Isabel ha cumplido de sobra.
Qué pena que las infantas,
bien educadas,
que han aprendido a escribir y a leer
se entreguen a los reyes como paridoras,
en vez de quedarse en España
transmitiendo cultura y saber.
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