viernes, 11 de marzo de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXXIV

Cuando no la veo
miro al cielo,
esa inmensa capa azul
proporciona
armonía a mi vida.
Dirijo la mirada a lo lejos
y pienso
que estará en algún
punto del universo.
Después sonrío a las estrellas
para que protejan a mi reina.
¿A qué distancia quedan
los instantes que la tuve cerca?
Cuando voy a ver a su madre
recorro los lugares
que frecuentamos en otra época.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

1 comentario:

viky frias dijo...

La acemilera a Isabel ha proyectado,
con su caballo,
a alguna galaxia, fuera de España.
La reina galopa por el universo
poniendo orden en su reino
y, de cuando en cuando,
se baja para dar a luz,
un nuevo parto.
Seguro que fue ella quien promovió
la guerra de las galaxias
entre moros y cristianos.
No se la puede dejar suelta
por el espacio.