martes, 22 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA


XXVI

Mis amigas están contentas porque piensan que estos reyes traerán prosperidad a Castilla, y dicen, que eso nos beneficiará a todos. Demasiadas guerras: la lucha por el poder deja las tierras yermas y las almas yertas.
Estas contiendas de la nobleza entre juanistas e isabelinos la tienen muy preocupada a mi reina, aquellos a favor de la unión con Portugal y estos con Aragón. Todos, en general, esperamos la victoria de los partidarios de Isabel, cada día tiene más aliados y la causa de Juana se va abandonando. Algunos elementos del clero y de la nobleza cambian de bando según les conviene en cada momento.
Tantas preocupaciones y traslados no le ayudan a conseguir un buen parto, se dice que ha sufrido algún aborto a consecuencia de los viajes que realiza por querer estar en todos los frentes. Me da tanta pena no poder estar junto a ella.

He vuelto a ver a Isabel, su madre, se encuentra mejor en Arévalo. A mí también me gusta ir a visitarla allí porque, cuando voy, puedo recordar en el mismo lugar los días vividos junto a mi madre y a mi reina.

1 comentario:

viky frias dijo...

A Castilla le da igual
Aragón o Portugal.
Que si Isabel, que si Juana,
el poder siempre es quien gana.
Y los de a pie,
ya sea Juana, ya Isabel,
con una o con otra reina
seguirán en sus faenas.
Isabel sigue montando
aunque se avecine el parto:
a ella le gusta reinar
sobre el lomo de un caballo.
Lástima la acemilera
no cabalgase con ella.