martes, 25 de octubre de 2011

UN DUETO



Matisse




Le pareció escuchar
el sonido de una guitarra
y cantó de emoción el arpa.
Cada noche interpretaba las canciones
más bellas que conocía,
algunas veces la acompañaban.
Un día se sintió sola, olvidada,
pasó unos años de melancolía,
de buscar por todas partes
y no encontrar nada.
Vivió noches frías y desoladas,
mas los cálidos acordes
de gratos recuerdos
le proporcionaron el acompañamiento
suficiente para crear
un solo tan allegro
que suena a dueto.


M. Godúver




1 comentario:

viky frias dijo...

“Del rincón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada…”
pero no, cuando han cantado a dúo tantas veces,
jamás se olvida el arpa
de la guitarra.