miércoles, 14 de diciembre de 2011

NAVIDADES I



En estas fiestas familiares
quienes viven sin compañía
sienten otro tipo de alegría,
no la manifiestan a raudales.
Evita los buenos días
porque nadie le respondería.
A la hora de comer
con un cubierto
está todo puesto
y los platos no llegan a tres.
Sale a confundirse entre el gentío,
el calor humano de la masa
lo recibe de pasada.
Después vuelve a su casa,
antes compra unas castañas
en la esquina de san Ginés
para quitarse un poco el frío.
Saca la llave del bolsillo,
camina por el pasillo.
Se mueve como la espuma
suave y blanda,
se le cae la bufanda
justo al lado de una estufa.
No levanta la cabeza,
nadie lo espera.
Llega la hora del interruptor:
el de la luz, el del televisor,
luego duerme con el transistor.
M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

Vivir a solas
en soledad elegida
es una buena vida.
Quienes lo prueban
no quieren más apaños
ni nuevos desengaños.
La soltería
es una cosa fina:
poder leer sin trabas,
dormir cuando se tiene sueño,
comer cuando se tienen ganas.
La mejor pareja,
la imagen del espejo
que devuelve sonrisas.
La mejor mascota,
algún gato de plástico
que no pide comida.
Las ansias amorosas
se prodigan igual:
siempre hay un ser humano
cerca, a quien amar.