martes, 22 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXVII

Un niño nace en Sevilla
y lo reciben con alegría,
los reyes tienen ilusión
porque ha sido un varón:
acaba de nacer
otro hijo de Isabel.
Se pasa la vida
de partos,
batallas y conquistas.
Es una reina ejemplar
y lo quiere demostrar.
Después de varios intentos
habrá quedado el rey contento,
que en las tierras de Aragón
quieren reyes, reinas no.
Y para los de Castilla:
la mayor por ser niña
deja de ser princesita.


Yo, el acemilero
(trascrito por M. Godúver)

1 comentario:

viky frias dijo...

Como siempre, los varones
alegran los corazones;
no hay como nacer con p…
para ser bien recibido
(esa pequeña excrecencia
aporta gran diferencia).
Las niñas, aunque sean listas,
serán monjas o modistas.