XXVII
Un niño nace en Sevilla
y lo reciben con alegría,
los reyes tienen ilusión
porque ha sido un varón:
acaba de nacer
otro hijo de Isabel.
Se pasa la vida
de partos,
batallas y conquistas.
Es una reina ejemplar
y lo quiere demostrar.
Después de varios intentos
habrá quedado el rey contento,
que en las tierras de Aragón
quieren reyes, reinas no.
Y para los de Castilla:
la mayor por ser niña
deja de ser princesita.
Yo, el acemilero
(trascrito por M. Godúver)
Un niño nace en Sevilla
y lo reciben con alegría,
los reyes tienen ilusión
porque ha sido un varón:
acaba de nacer
otro hijo de Isabel.
Se pasa la vida
de partos,
batallas y conquistas.
Es una reina ejemplar
y lo quiere demostrar.
Después de varios intentos
habrá quedado el rey contento,
que en las tierras de Aragón
quieren reyes, reinas no.
Y para los de Castilla:
la mayor por ser niña
deja de ser princesita.
Yo, el acemilero
(trascrito por M. Godúver)
1 comentario:
Como siempre, los varones
alegran los corazones;
no hay como nacer con p…
para ser bien recibido
(esa pequeña excrecencia
aporta gran diferencia).
Las niñas, aunque sean listas,
serán monjas o modistas.
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