viernes, 25 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXX
.
.
Majestad, yo vivo para amarla;
usted para anexionar, unificar
y cristianizar a más gente.

Ambos abusan del poder,
mi señora, el rey por sus ansias
de mando y expansión.
Y vos, además, por su fe,
no se da cuenta de que convierte
en asunto de estado
lo que es un asunto privado.
El amor es generosidad
igual que la piedad,
no juzga ni discrimina
a los demás.

Me salió de corrido
este leve discursillo.
Me miró y bajamos
la cabeza las dos.

Yo, el Acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

jueves, 24 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXIX

De quién habrá heredado
mi reina ese su gobernar,
esa mano diestra,
la soberanía que muestra.
Pues, tanto su padre
como su hermano en manos
de Lunas y Pachecos
dejaron el gobierno
y, ellos, dedicaron
gran parte de su tiempo
a la caza o al divertimento.

Ella está dedicada a reinar
y, aunque no estoy de acuerdo
con su manera de llevarlo
a cabo, la sigo queriendo igual...
bueno, más, cada día más.


Yo, el acemilero
(Transcrito por M. Godúver)

miércoles, 23 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXVIII

Después de la guerra
de sucesión
entre juanistas e isabelinos,
los partidarios
de unirnos con Aragón
han vencido.
Pasamos al tanto monta
y al monta tanto,
aquel nudo gordiano
de Alejandro le viene
al rey que ni pintado.
El yugo de Fernando,
las flechas de Isabel
y el águila de san Juan
son los emblemas
que los monarcas han adoptado.
Ya tenemos las enseñas,
ahora a gobernar:
al clero y a los nobles
los van a contentar,
mas ellos se bastan
para ordenar y mandar.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

martes, 22 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXVII

Un niño nace en Sevilla
y lo reciben con alegría,
los reyes tienen ilusión
porque ha sido un varón:
acaba de nacer
otro hijo de Isabel.
Se pasa la vida
de partos,
batallas y conquistas.
Es una reina ejemplar
y lo quiere demostrar.
Después de varios intentos
habrá quedado el rey contento,
que en las tierras de Aragón
quieren reyes, reinas no.
Y para los de Castilla:
la mayor por ser niña
deja de ser princesita.


Yo, el acemilero
(trascrito por M. Godúver)

CRÓNICA DE LA AÑORANZA


XXVI

Mis amigas están contentas porque piensan que estos reyes traerán prosperidad a Castilla, y dicen, que eso nos beneficiará a todos. Demasiadas guerras: la lucha por el poder deja las tierras yermas y las almas yertas.
Estas contiendas de la nobleza entre juanistas e isabelinos la tienen muy preocupada a mi reina, aquellos a favor de la unión con Portugal y estos con Aragón. Todos, en general, esperamos la victoria de los partidarios de Isabel, cada día tiene más aliados y la causa de Juana se va abandonando. Algunos elementos del clero y de la nobleza cambian de bando según les conviene en cada momento.
Tantas preocupaciones y traslados no le ayudan a conseguir un buen parto, se dice que ha sufrido algún aborto a consecuencia de los viajes que realiza por querer estar en todos los frentes. Me da tanta pena no poder estar junto a ella.

He vuelto a ver a Isabel, su madre, se encuentra mejor en Arévalo. A mí también me gusta ir a visitarla allí porque, cuando voy, puedo recordar en el mismo lugar los días vividos junto a mi madre y a mi reina.

lunes, 21 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXV

Acaba de llegar el rey,
se dirige hacia la reina,
dentro de nada otra infanta.
Lo de Fernando está aceptado,
será su esposo de por vida,
es el padre de su hija
y el amado de mi niña.
Pero cada vez pasa
más horas con la Bobadilla
en variadas reuniones
días y días …
y a mí ni siquiera me mira.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

domingo, 20 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXIV

Varios sucesos consecutivos
rápidos y decisivos
aceleran el proceso,
el afán de mi señora
por gobernar estas tierras
no tiene parangón.
Enrique ha enfermado
y se ha marchado al Pardo,
no le sienta bien el cambio
y acaba como finado.
Se celebran las exequias pertinentes,
el difunto es enterrado
con poco cortejo
y apenas luto.
Con el sambenito
del Impotente
será recordado.
Isabel es proclamada
en Segovia reina
propietaria de Castilla,
le critican lo de la espada,
pero ha actuado con tal desparpajo
que ni el mismo Fernando
se hubiera atrevido a tanto.
Aquella mi infantita Isabel
se ha hecho con el poder.

¿Y la princesa Juana,
la llamada Beltraneja?
recluida en un convento
se pasará los restos:
los muchos años que le quedan
y seguirá firmando como reina.
Tocaba una sucesión de féminas,
que entramos en la edad moderna,
aunque en la época medieval
en Castilla se avanzó algo más.
No hablo de Aragón,
allí solo puede ser rey un varón.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

sábado, 19 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXIII


Es difícil
conciliar el sueño
cuando has preñado
mi ser.
Te pienso
en momentos
a mi lado
y renace
el deseo
tras el encuentro,
se remueve
en mi interior
el esbozo de amor
que nos unió:
cual vilano
que el viento
se llevó
se deslizan
sus semillas
por mi vientre
de tanto desearte
y no tenerte.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXII

¡Estoy loca de contenta,
he vuelto a ver a mi reina!
Cuentan que la recibió
su hermanastro
y le dio un abrazo.
Se han reconciliado
y los acoge en Segovia,
tanto a Isabel como a Fernando.
He podido hablar con ella,
me pregunta por su madre
por saber si la visito
con frecuencia.
Todas las semanas
-le digo- como ella me ha pedido.
No me atrevo ni a mirarla,
es tal ya la distancia,
los años que han pasado
y los hechos sucedidos
nos van separando.
Sin embargo en mi interior
lo que siento es lo mismo
desde hace tiempo
y el cariño va en aumento.
No puedo permitir
que me sobrecoja el dolor
porque eso me hace sufrir,
tengo que pensar en lo mejor
para mí:
conseguiré sobrevivir
aunque no se lo pueda decir.
Es mi deber continuar
con esta farsa tan descomunal
.


Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

miércoles, 16 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XXI

Cuando no te veo
te sueño, mi reina.
Hoy me he despertado
de la siesta
y me ha parecido verte
junto a mí, muy cerca.
Era tan real la escena
que no sabía si
soñaba o estaba despierta.
Por un instante pensé
que era la acemilera,
y no, yo andaba por la cabeza
de mi descubridora
mientras dormía
plácidamente en su alcoba.
Al partir me vestía
con otras ropas,
salía por una puerta
a un pasillo oscuro
que de pronto se iluminaba,
después me metía en una caja
que descendía lentamente,
lo llaman ascensor,
y me pregunto yo:
¿por qué no le han puesto
de nombre descensor?
No sé en qué momento,
la M. Godúver,
me ha apartado de su mente
y me ha dejado ausente.



Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

lunes, 14 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA


XX


Camino desde el alcázar
hasta la plaza del azoguejo
veo el acueducto
y luego me vuelvo.
Me gusta contemplarlo de cerca
porque me hace soñar
con distintas etapas de la historia,
con otras gentes que anduvieron
por estos parajes.
Las ciudades conservan
las huellas de otros pueblos
y nos hablan del paso del tiempo.
Mientras me aproximo
suelo mirar al cielo:
dirijo la vista justo encima
de los arcos del monumento.
Por la mañana sale el sol
radiante con todo su esplendor
y me sobrecoge el amanecer
cuando llego a la hora precisa.
Algunas noches aparece
la luna y me encandila
con su blanca luz
y ese misterio que me llega
directamente al corazón.
Entonces pienso que,
aunque no la veo,
nos envuelve esta capa
celestial y nos acoge
el mismo techo.

Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)

viernes, 11 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XIX


Ayer estuve con mis amigas y me han contado que vuelven pronto Cabrera y la Bobadilla al Alcázar a ocupar su lugar y, como es lógico, podremos ver de nuevo a Isabel y a Fernando por Segovia. Menos mal que ellas me tienen a la última de lo que le sucede a mi reina.
Fui a ver a su madre y me dio mucha pena comprobar que se sentía desplazada fuera de Arévalo, pero estaba contenta por el nacimiento de su nieta y por la visita que le había hecho su hija para que la conociera.
Me alegro mucho de poder pasar algunas horas con la viuda del rey Juan, cuando la veo es como si estuviera con mi madre, me trata bien y nos reímos mucho. Ella, a veces, lee libros piadosos y me pregunta si yo me creo todo lo que cuentan esas historias, sonrío un poco y comprende mi respuesta sin necesidad de decir una sola palabra, los gestos son elocuentes, nos entendemos rápido. Algunas veces paseamos, me dice que le gusta salir a caminar conmigo.
Mi trabajo al cuidado de los animales de carga es monótono y requiere mucha dedicación y esfuerzo físico. Me siento liberada cuando voy a ver a la madre de mi reina: siento que es la misión que me ha encomendado y me siento feliz de poder hacer algo por ella.
La cantidad de tiempo que dedica mi reina a conseguir más poder y, después, tendrá que dedicar mucho más tiempo a no perder el poder. Ella siente que debe actuar así, pero yo no estoy de acuerdo.
La elección de Fernando como esposo es bastante acertada para lo que ella pretende: un compañero práctico con el que contar para poner firmes a tanta nobleza y a tanto clero ávidos de riqueza y de poder. Ambos, Isabel y Fernando, tienen claro que cuando ellos sean reyes todos los demás seremos súbditos.

domingo, 6 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XVIII


Me he enterado
por mis amigas
que mi reina
ha tenido una hija.
¿Cuándo podré
conocerla?,
¿cuándo la veré
en sus brazos?
Hoy he mirado
de manera diferente
a las estrellas,
por si en alguna
de ellas, a esa niña
la reconociera.

Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)

viernes, 4 de febrero de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XVII

Acaba de nacer Isabel,
su primera hija, en Dueñas,
y sin descansar del parto
ya está dedicada
a escribir a su hermano
para defenderse
de las acusaciones recibidas,
mi reina está por la paz
y la justicia.
No quiere ofender al rey,
mas pretende ser princesa.
Se apresuró en lo de la boda
y hay algo que la acongoja,
le preocupa la dispensa
papal -el matrimonio
no se debió celebrar
por ser Fernando su primo-
menos mal que muere Pablo
y Sixto arregla el conflicto.
¡Qué líos y qué pisto!

Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)