jueves, 2 de diciembre de 2010

DE MARIONETAS Y TÍTERES


Eran unos títeres
a una mano pegados
y se creían príncipes.
Una marioneta olvidada
polvorienta en el salón,
esperan miles de pájaros
subidos por las ramas
por si se abre el telón,
expectante y narigudo
Pinocho aguarda su turno.


M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

¿Quién mueve nuestros hilos
y nos hace dar saltitos
cuando pensamos que vivimos?
Príncipes o bandidos,
somos muñecos cautivos
de algún dios desaprensivo.