
Eran unos títeres
a una mano pegados
y se creían príncipes.
Una marioneta olvidada
polvorienta en el salón,
esperan miles de pájaros
subidos por las ramas
por si se abre el telón,
expectante y narigudo
Pinocho aguarda su turno.
M. Godúver
a una mano pegados
y se creían príncipes.
Una marioneta olvidada
polvorienta en el salón,
esperan miles de pájaros
subidos por las ramas
por si se abre el telón,
expectante y narigudo
Pinocho aguarda su turno.
M. Godúver
1 comentario:
¿Quién mueve nuestros hilos
y nos hace dar saltitos
cuando pensamos que vivimos?
Príncipes o bandidos,
somos muñecos cautivos
de algún dios desaprensivo.
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