VI
Camino hasta sus ventanas
y me sitúo frente a ellas
por si la viera.
A lo lejos vislumbro una silueta
que bien pudiera ser mi señora
y me quedo perpleja contemplando
desde el otro extremo del patio
cualquier movimiento que hiciera.
Es difícil apreciar detalles
mas parece que su mano
la pone junto a su frente
y me saluda de repente.
Casi me caigo del susto
al comprobar que ella, incluso,
se ha dado cuenta de mi presencia
y mueve levemente el brazo
en señal de saludo.
Yo, el acemilero.
(Trascrito por M. Godúver)
Camino hasta sus ventanas
y me sitúo frente a ellas
por si la viera.
A lo lejos vislumbro una silueta
que bien pudiera ser mi señora
y me quedo perpleja contemplando
desde el otro extremo del patio
cualquier movimiento que hiciera.
Es difícil apreciar detalles
mas parece que su mano
la pone junto a su frente
y me saluda de repente.
Casi me caigo del susto
al comprobar que ella, incluso,
se ha dado cuenta de mi presencia
y mueve levemente el brazo
en señal de saludo.
Yo, el acemilero.
(Trascrito por M. Godúver)
1 comentario:
La amada es como una lámpara
que ilumina las ventanas del alma.
Si no hubiese amor
el mundo sería una gran oscuridad,
un bloque impenetrable
sin ventanas.
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