XLI
Ya dejé constancia
de que nació Juan,
de nuevo a escena sale presto.
Tuvo buenos maestros
que para eso es el heredero,
jugó con sus hermanas,
guerreó en lo de Granada
y, ahora, se nos casa
con Margarita de Austria:
los padres están satisfechos
y los de Burgos presenciarán
esta fantástica boda real.
La alegría de ver casar
al hijo va a durar un suspiro,
a los pocos meses muere,
la reina pierde a su “Ángel”
y comienzan las heridas
que le irán quitando la vida,
Margarita no tuvo descendencia.
Isabel, la hija, otra vez princesa,
pero en Aragón esperan
a que nazca el retoño de ella
por si un hijo fuera.
Un macho para la sucesión,
no quieren hembras en Aragón.
Yo, el acemilero
(Trascrito por M. Godúver)