miércoles, 6 de abril de 2011

SE ACABÓ LA CRÓNICA


Aquí acaba la crónica

que no pudo ser historia

del leal acemilero,

no llegó a ser reina o rey

porque no era un cargo electo

ni era su intención.

Entendía y era fiel,

su mente atendía a razón

y actuó con su humilde corazón.

El acemilero se sumerge

en el agua del río y podría

andar otros caminos,

como es personaje de ficción

no muere, no, no muere.


M. Godúver

1 comentario:

Montserrat Gallart dijo...

Es un consuelo
saber que el acemilero
no ha muerto;
cuando una pluma lo llame
podrá emprender su camino
otra vez por esos textos,
haciendo historia, poesía,
o un personaje de cuento.