domingo, 29 de mayo de 2011

ENTRE LOS DEMÁS

Cuando puedo vuelo
a ras de suelo,
algunas veces me refugio
entre la gente.
Me gustaría vivir
en un pequeño espacio
con posibilidades infinitas:
abierto al prójimo.
Ser ciudadana de una aldea global
en la que reinara la amistad,
en la que nos olvidáramos
del tener por tener sin más.


Un albatros

viernes, 27 de mayo de 2011

EN LAS NUBES

Un día me enamoré
y soñé con un nido
en el que vivirían conmigo.
Unas décadas después
sentí eso que llamamos
amor; entonces pensé
que nunca más me sentiría
sola, aunque volara
por las nubes sin rumbo
fijo y a cualquier hora.


Un albatros

viernes, 20 de mayo de 2011

EN UN AUTOBÚS... Y EN OTRO MÁS

Solía cogerlos
para ir a la facultad,
todavía andaban
los grises por la universidad
deteniendo al personal.
Vaya sorpresa me dieron
un día que me los encontré
en los oscuros pasillos…
qué prepotencia mostraban
con esos cuerpos tan largos
al exhibir las porras en alto.
Me pasé al aula,
no parecía fuera yo el objeto
de su persecución.
Después experimenté
que golpeaban a bulto
aquellos brutos.
Recién venida del pueblo
no entendía bien
cómo estando en democracia
la dictadura levantaba la cara
y me presentaba sus armas:
esto era su España.


Un albatros

viernes, 13 de mayo de 2011

EN UNA BICICLETA

Me permitía volar…
bajaba por unos terraplenes
y en un momento dado las ruedas
se desprendían de la tierra.
Por unos instantes
experimentaba una impresión
extraña,
como si ascendiera.
Sentía el riesgo de la caída,
no obstante, la sensación
de libertad me atraía más
que el daño que me pudiera
causar el choque frontal
contra el elemento terrenal.


Un albatros

domingo, 8 de mayo de 2011

EN UNA CAPILLA

Sí, como a algunas jovencitas
me llegó la etapa mística,
pasé horas y horas
en una capilla.
En el largo camino
hasta el monasterio
que frecuentaba
para el recogimiento,
veía una puesta de sol
a los lejos, a lo lejos,
siempre a lo lejos.
Leí a santa Teresa,
a sor Juana Inés
y otros libros sobre la fe.
Leería a más feministas
después.
Quise ser misionera,
lo hablé con una monja
y me quitó la idea.


Un albatros

domingo, 1 de mayo de 2011

EN UNA CUEVA

No sabía dónde
anidaría
cuando nos trasladamos
a otra pueblo,
fue en una cueva.
Allí arreglaba zapatos
clavando clavos
con sumo cuidado,
de un zapatero aprendí
el oficio de arreglar el calzado.
Fueron años de rebeldía
en los que protestaba
por los muchos cambios.
Se acabó la infancia,
llegó la adolescencia
y conocí nuevas amigas.
En la escuela enseñaban
más y había libros
de varias materias,
antes sólo estudiaba
la enciclopedia.


Un albatros