sábado, 16 de abril de 2011

DESPIERTA A LOS SENTIDOS



La cubre el ocre,

el rojo la envuelve,

luce una sonrisa

que acaricia.

Deja constancia

de la distancia

y se marcha…

como si nada.




M. Godúver

miércoles, 6 de abril de 2011

SE ACABÓ LA CRÓNICA


Aquí acaba la crónica

que no pudo ser historia

del leal acemilero,

no llegó a ser reina o rey

porque no era un cargo electo

ni era su intención.

Entendía y era fiel,

su mente atendía a razón

y actuó con su humilde corazón.

El acemilero se sumerge

en el agua del río y podría

andar otros caminos,

como es personaje de ficción

no muere, no, no muere.


M. Godúver

martes, 5 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLV



Aquí, en las tierras


de Castilla,


se agolpan la infancia


y el ocaso de mi vida.


Una vez más montaré


a caballo


para llegar rápido


al lugar donde un día


me invitó a seguirla.


Hoy voy para allá,


espero encontrarla


y no separarnos más.


Llegaré al río


de nuestro Arévalo


de niñas, me sumergiré


en las aguas después


de quitarme la máscara.


La historia de mi vida


la sepultaré en Medina,


allí donde nos vimos


por última vez


y me preguntó:


¿Cuál es tu nombre?


¿Sospecharía en algún


momento que ocultaba


mi cuerpo


para que se confundiera


mi género?


El nombre es Mencía,


así me llamaba mi madre


cuando me arrullaba


mientras me dormía.




Yo, el acemilero


(Trascrito por M. Godúver)

lunes, 4 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLIV

Se ha cebado la tragedia

con mi reina,

la enfermedad se ha apoderado

de ella y está muy mal.

En estos momentos tan críticos

no la puedo cuidar

como yo quisiera.

Observo su última escena

redactando testamentos

para dejarlo todo dispuesto.

Mi reina se va muriendo

y yo inmóvil gimiendo

cual animal herido

junto a las murallas del castillo.


No puedo acercarme a velarla,

no estaré en su último aliento.

No estrecharé su mano

para demostrarle cuánto la quiero,

no se me permitirá cerrar sus ojos

y vestirla en su día postrero.

Se va y yo me quedo,

se acaba mi ilusión,

para mí no hay consuelo.


Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)

domingo, 3 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLIII


La muerte de Inés nos ha sumido en la tristeza a Elvira y a mí. La cuidamos en sus días postreros, procuramos bajar la fiebre con todos los medios a nuestro alcance, pero fue inútil. He pasado unos días cerca de Elvira porque las dos sentimos mucho la pérdida, nos consolamos en silencio. He ido perdiendo a los seres más queridos. Primero mi madre, a la que he echado de menos todo el tiempo. Después murió Pedro, el acemilero, fuera mi padre o no me trató como un buen progenitor. Asistí a la muerte de la madre de mi reina, lo sentí muchísimo, de alguna manera ella era el vínculo con mi señora. Más tarde tuve noticias de que murió Juan, Isabel y Miguel, mi reina perdió a sus seres queridos y en los que pensaba como herederos. Lo lamenté tanto por ella. La muerte de Inés me ha dejado triste por un doble motivo: el no poder verla y el comprobar lo desolada que está Elvira. La guadaña se va llevando a los más allegados y te vas acostumbrando a unas y otras ausencias.

viernes, 1 de abril de 2011

CRÓNICA DE LA AÑORANZA

XLII


Ha nacido Miguel

y de parto muere Isabel.

Un nene príncipe

de Aragón, Castilla y Portugal…

La dicha dura poco,

el niño muere pronto

y todas las expectativas

se quedan incumplidas.

Mi reina llora tanta tragedia

y se va muriendo de pena.


Juana será la heredera,

pero no la dejarán reinar,

pasará su vida presa.

El rey Fernando,

toda la vida gerreando

con Francia,

luego se casa

con la de Foix: Germana.

Los enlaces nunca

vienen mal

aunque solo sea por procrear

para seguir mandando.


Yo, el acemilero

(Trascrito por M. Godúver)