sábado, 1 de mayo de 2010

... SI BIEN LA VEO



Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.

Aparece tierna
cuando está más cerca.
Me sonríe feliz
y me reconforta a mí.

Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.

Su mirada picaruela
me habla de ella.
Me concede un instante
por sus prisas constantes.

Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.

Miro su espalda
en su rápida marcha.
Sus intermitentes presencias
son como estrellas.

Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.

Y me queda su imagen,
su imagen, imagen a imagen.
Quizás vuelva,
quizá en otra primavera.

Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.

La recupero en los ángulos
de un pasado cercano.
Los deseos murieron
y el querer es eterno

Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.


M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

Estas coplillas lopescas,
tan frescas,
sugieren esparcimiento,
contento,
y felices encuentros.
La primavera,
con las primeras rosas,
es quien incita a gozar
del instante fugaz
y placentero.