miércoles, 12 de mayo de 2010

EL SUFRIMIENTO PERSONAL





No se sabe del dolor
hasta que no se siente.
Es un aguijón que se instala
en el cuerpo y en la mente,
se extiende por todos
los intersticios sin
dejarte respirar.
El mal se apodera
del yo sin piedad
ni compasión.
En momentos de tal
desesperación
nos damos cuenta
de quienes sufren
a todas horas
y sin esperanza alguna.


M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

Es necesario experimentar dolor
para entender al otro,
pero algunos humanos sufrimos
desde el principio;
¿cómo se explica, si no,
la compasión que a veces sienten los niños?
También los hay que nacen
con la piel impermeable
y nada les lleva a solidarizarse,
los problemas de los otros
jamás le atañen.