
con mi propio funeral,
quienes acompañaban al féretro
eran cadáveres en movimiento,
caminaban por sendas
resbaladizas y las cabezas
lucían un sombrero
como si no hubiera cerebro.
M. Godúver

No se sabe del dolor
hasta que no se siente.
Es un aguijón que se instala
en el cuerpo y en la mente,
se extiende por todos
los intersticios sin
dejarte respirar.
El mal se apodera
del yo sin piedad
ni compasión.
En momentos de tal
desesperación
nos damos cuenta
de quienes sufren
a todas horas
y sin esperanza alguna.
M. Godúver


Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.
Aparece tierna
cuando está más cerca.
Me sonríe feliz
y me reconforta a mí.
Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.
Su mirada picaruela
me habla de ella.
Me concede un instante
por sus prisas constantes.
Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.
Miro su espalda
en su rápida marcha.
Sus intermitentes presencias
son como estrellas.
Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.
Y me queda su imagen,
su imagen, imagen a imagen.
Quizás vuelva,
quizá en otra primavera.
Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.
La recupero en los ángulos
de un pasado cercano.
Los deseos murieron
y el querer es eterno
Es tal la dicha
que siento cuando la veo
y si bien la veo.
M. Godúver