domingo, 5 de mayo de 2013

A MIS PADRES, EN EL DÍA DE LA MADRE

                                          Mary Cassatt

         


Una niña silenciada
y un buen chaval

Era una nena pequeña
con una cabeza grande
y un inmenso corazón.
Nació en una época
de pretendidas luces
que la violencia y el rencor
la convertirían en un apagón.
No pudo ir a la escuela
porque desde niña
trabajó
de noche y de día.
A pesar de tantas
circunstancias adversas:
un país empobrecido
con su gente en la miseria,
una sociedad dividida,
la muerte tan cerca…
pudo remontar el vuelo
y cantaba como un jilguero.
Un chaval al oírla cantar
la miró
de manera diferente
y de ella se enamoró.
Aquellos adolescentes
se casaron y vivieron
unidos tres décadas
de ilusión.

Soy  una de sus hijas
e hijos
y me siento agradecida
por haberme querido…
los dos.



M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

Un pedazo de su cabeza
nos dejaron en herencia
para que pudiésemos terminar
lo que ellos solo lograron empezar.
Continuamos la tarea
de los antepasados,
de la madre en especial,
que fue la que nos dio más amor.