jueves, 18 de noviembre de 2010

SUENA BACARISSE



En la sala del teatro
me acariciaste la mano,
la entrelazaste a la mía,
pensé que habría
otra representación.
Ahora lo recuerdo
en la distancia
y experimento
qué es eso
de la añoranza.
El fondo musical
me ha transportado
a aquel espectáculo
de un verano soñado,
el embrujo de las notas
ha tocado cual dardo
mi sensible corazón.

Fue tal el bálsamo
que no siento la herida.

M. Godúver

1 comentario:

viky frias dijo...

En ocasiones
las notas musicales
logran herir el corazón
como puñales.
La música nos traslada
a vivencias del pasado,
amores mal olvidados,
y desata la añoranza.