martes, 21 de agosto de 2012

EL VALOR DE LA AMISTAD






Una de mis amigas
se sienta en la silla
más elevada para velar
por la naturaleza.
Es capaz de escuchar
los sonidos
que otros no apreciamos,
de imitar a los pájaros,
de acercarse a los animales
con un gesto de respeto,
de cuidar el medio…
y desde las cimas
más altas observar
a lo lejos
abrazando el universo.



M. Godúver



1 comentario:

viky frias dijo...

Si no lo cuidamos
el planeta será en breve
una esfera de cenizas.
Más vale tener amigas
-de las mejores-
que escuchen al viento,
den cobijo a los pájaros
y conversación a las flores.