MIRABA AL SUR
En otra etapa me acompañabas,
acemilera. Esta mañana te he echado de menos,
contigo me trasladé a otra época,
durante años sentí vibrar mi corazón
por aquella relación que me regalaste.
En los días que estuvimos juntas
comprobé el grado máximo
de la amistad, tu manera de ofrecerte
sin condiciones me llegó al alma.
Las expectativas con las que acudías
a cada cita me sorprendieron siempre.
Al conocerte supe de la humildad
sin pretensiones, de la bondad sin intereses.
Aquella leve sonrisa de cariño
y el gesto de sus ojos en un guiño
me han llevado a pensar
que, aunque sólo sea por eso,
estoy contenta de haber vivido.
Desde que decidí adoptarte
he sentido lo que es ser madre
y quienes para ti son prioridad
han pasado a ser mi linaje.
Es una experiencia tan magnífica
me puse en tu piel y amé a una reina.
M. Godúver
1 comentario:
Qué bueno es
tener por hijas personajes,
ser madre de ficción.
Hijas queridas
que no pasan la temida
adolescencia.
Todo es en ellas amor
y correspondencia.
Son hijas que aportan
experiencia,
una mirada especial,
una grata compañía,
una enorme personalidad
y, sobre todo,
una buena historia que contar.
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