
No sé qué ocurriría
si tú no estuvieras,
me pregunto
cuánto tiempo podría
soportar el dolor
de tu ausencia.
Es difícil imaginar
un mundo sin ti,
si te sobreviviera
andaría errante
por cualquier parte.
M. Godúver

No sé qué ocurriría
si tú no estuvieras,
me pregunto
cuánto tiempo podría
soportar el dolor
de tu ausencia.
Es difícil imaginar
un mundo sin ti,
si te sobreviviera
andaría errante
por cualquier parte.
M. Godúver

Todos los días tenía que trabajar
para vivir, acababa tan agotada
que sin comer se metía en la cama.
Se levantaba muy temprano
para acudir al gran mercado
y comprar los productos perecederos
que despacharía en su comercio,
algunas veces no la visitaban
muchos clientes
y se veía obligada a tirarlos.
Un día tuvo un sueño:
al final del día bajaba los precios
y repartía a las vecinas
más pobres todo lo que no vendía.
A la mañana siguiente,
al subir el cierre del establecimiento,
sonrió al ver las frutas podridas
porque a partir de ahora
no se le estropearían.
Después pensó: todo es pasajero.

Una luz del exterior
ha iluminado la habitación
y me he despertado sorprendida.
En la pared,
junto a la estantería,
un coro de voces cantaban
al unísono una canción
que me resultaba conocida.
Esas siluetas,
a modo de sombras chinescas,
me han recordado mi niñez:
pensaba en otras vidas
antes de conciliar el sueño,
una de las fórmulas utilizadas
para acrecentar mi micro-universo.
M. Godúver