domingo, 29 de enero de 2012

LIBROS EN LA CALLE




Los libros esperan

la mirada interesada

de alguien que los quiera,

puede incluso rescatarlos

del abandono en ese banco

y llevárselos consigo.

¿Qué manos se acercarán

para cogerlos?

En una persiana ondulada

ellos aguardan

con la esperanza

de encontrar un sitio

en alguna casa.

Así, muchos mendigos

viven sin techo

y todos los vemos

al pasar…y pasamos.



M. Godúver



domingo, 22 de enero de 2012

SE ABRAZAN

Se han trenzado el hierro y las ramas,

la naturaleza viva y la materia inerte

llegan de un pasado y se hacen presente,

¿presenciarán mejor futuro las almas?

Tras aquellas paredes del fondo

indagó en los archivos del sótano,

después cesó la investigación

porque faltaba algo de emoción.




M. Godúver




jueves, 19 de enero de 2012

SALGO A TU ENCUENTRO


Transito las calles mirando

a lo lejos por si te viera aparecer,

aquella imagen de ti que en otro tiempo

me regalaste se esconde en la distancia

y la siento a intervalos frágiles

como si fuera un soplo de viento.

Si alguna vez se han rozado

involuntariamente nuestras manos

luego, cuando soy consciente,

me doy cuenta que de tanto perderte

el contacto con tu piel me parece inocente.



M. Godúver


sábado, 14 de enero de 2012

¡AY, LUNA, LUNA!



Va decreciendo toda digna
a lo lejos, la contaminación
da un tono grisáceo al cielo.
En primer plano
un mastodóntico edificio,
que para eso recauda impuestos;
y a la derecha, la ciudad duerme
sin querer darse cuenta
de tantas miserias:
los sin papeles, los sin techo,
los sin trabajo, los sin hospital,
los sin colegio… los sin pan ni paz.
Se me parte el corazón
por la distancia,
se me retuerce el alma
de dolor al pensar lo lejos
que está la humanidad
de una buena solución.



M. Godúver

miércoles, 4 de enero de 2012

DE CENAS

Ignacio Díaz Olano


Las fechas señaladas

tienen la misión de recordarnos

el pasado, bueno o malo.

Hoy, hace años, cenaba

en un pequeño restaurante

y unos tiernos ojos

me miraban de manera diferente.

No sé qué nos dijimos

ni qué comimos,

todas las energías estaban

puestas en el momento siguiente.

Luego, un sonido de mensaje

me despertó a la realidad,

en ese instante intuí

la futilidad de los gestos.





M. Godúver