DureroAl escuchar la puerta del vecino
se mastica el silencio
y algunos sonidos de mis días
se hacen patentes.
Salgo a pasear para dejar
atrás el recogimiento
en el que vivo,
camino por la ciudad
a paso lento
buscando los instantes
en los que estuve contigo.
Apareces junto a un árbol,
en una plaza, o en la acera
de mi calle con tu mano en mi bolsillo.
Te veo de nuevo junto a un cajero
y me conmueve comprobar
cuánto te quiero.
M. Godúver


