
Cuando era adolescente
me sumergí en el agua
por primera vez
en un mar que inventé.
Transcurridos los años,
en plena madurez,
sigo soñando tanto
que ya ni sé
qué es lo real o si la pura
ficción me mantiene
a flote en este mundo
tremendamente injusto.
Trato de mantener la serenidad
para que no me afecte la realidad.
M. Godúver
me sumergí en el agua
por primera vez
en un mar que inventé.
Transcurridos los años,
en plena madurez,
sigo soñando tanto
que ya ni sé
qué es lo real o si la pura
ficción me mantiene
a flote en este mundo
tremendamente injusto.
Trato de mantener la serenidad
para que no me afecte la realidad.
M. Godúver
1 comentario:
Los mares inventados
bañan el continente de las letras;
las aguas de la adolescencia
todavía alimentan poemas.
La baja densidad de la injusticia
tendría que hacernos zozobrar,
pero nos sostiene la risa.
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