Me gusta pasear
los sábados antes de las ocho
para poder esperar
en los semáforos rojos.
Ver los guiños
de las farolas al apagarse
y escuchar el ruido
de las persianas al despertarse.
Pensar que existe una ilusión
aunque sea a lo lejos
y sentir con el corazón
a modo de razonamiento.
M. Godúver

